
Este mutante converge entre el mundo de la ilustración y sus proyectos musicales como Beulah. Dividido, ha decidido darle cabida a sus dos pasiones y demostrar con lápiz y papel la delgada línea que separa la realidad de la ficción. Un lápiz que fluye como si de una extensión de su cuerpo se tratase, conectados, surgiendo así los dibujos más viscerales y poéticos. No es necesario ver para dibujar los sentimientos.
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